Reparando candelero suelto

Como ya he explicado en este blog en más de una ocasión me encanta participar en regatas, sobretodo si existe la posibilidad de no hacer el más absoluto de los ridículos, cosa que no suele pasar por cierto, pero el participar en regatas tiene sus inconvenientes: se rompen cosas con mayor frecuencia que yendo sólo a dar un paseo tranquilo.

En la regata del sábado pasado llegado un momento me quedé con un candelero en la mano. La verdad es que una vez más una negligencia mía me provoca un problema. El candelero ya estaba un poco suelto, y hasta hace poco nunca me había preocupado por el mismo.

El candelero el que está más a popa de la banda de estribor. La verdad, es que ese candelero, tanto en su versión de la banda de babor como el de estribor son quizá los que más sufren pues soporta muchas veces el peso de los brazos que se apoyan sobre ellos, los tripulantes que se agarran al guardamancebos, o la tensión que provocan en los mismos la escota del génova, con lo cual, considero que sea normal que se acabe soltando.

Toda la semana estuve buscando información acerca de los candeleros de los Puma 23 en Internet sin demasiado éxito, aunque alguna cosa sí encontré. Los candeleros se enroscan sobre pernos que en su parte inferior están enfibrados por lo que desde el interior del barco es muy difícil acceder a los mismos sin organizar una buena cantera, siendo esto una ventaja en el caso de mi avería pues sólo habría que enroscar el candelero.

El pasado viernes me puse manos a la obra: saqué todo el cable del guardamancebos liberando el tensor que se encuentra en el balcón de proa, enrosqué el candelero y volví a colocar el cable. Tras eso, lo típico: pasadores, arandelas, y cinta aislante vulcanizante. Al final quedó como nuevo, firme como un roble. Ojalá todas las cosas se reparasen con tanta facilidad.

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