Da gusto navegar con gente que lo disfruta

La verdad es que uno, muchas veces, no se da cuenta del impacto que tiene en la gente que no está acostumbrada a navegar, el hecho de subirse a una embarcación y realizar una singladura, y para ser sincero, nunca me había fijado en ello tanto como esta semana santa pasada.
Hace unos meses conocí a un grupo de personas de Valladolid que por casualidad cayeron por estor lares, esto les gustó tanto que volvieron ya en dos ocasiones. La verdad es que me cayeron bien, son una gente estupenda, de esa que hace que uno se reconcilie con lasganas de conocer gente nueva, ganas que, la verdad sea dicha, con la edad van desapareciendo. El caso es que les invité a realizar una singladura en el Peregrina: desde San Vicente do Mar hasta Portonovo.
Al ser gente, principalmente “de secano”, una de las cosas que me daba miedo era que alguno se mareara, por lo que les recomendé encarecidamente que se tomaran una pastilla contra el mareo antes de subirse al barco, cosa que todos, excepto una hicieron sin rechistar, la que no lo tomó parecía muy segura de si misma, así que tampoco me preocupé en exceso, aunque sí avisé de que un mareo en un barco era una cosa horrorosa, porque el sentirte morir, y saber que aún te queda por delante mucho tiempo hasta llegar a puerto es muy duro; luego me enteré que la que no lo tomó hacía parapente habitualmente, así que era poco probable que se mareara.
Sólo, el hecho de andar por los pantalanes ya les ilusionaba, se hacían fotos y todo, naturalmente, tras zarpar e izar las velas procuré mirar para sus caras en ese momento mágico en el que se deja de oir el motor y sólo se oye el mar. La verdad es que las caras que vi eran las que me esperaba, ya en este blog he hablado alguna vez de ese momento mágico. Tras eso llegaron un montón de preguntas acerca del mar, la navegación y todo tipo de cosas relacionadas con la náutica.
En un principio pensaba salir de San Vicente hacia la baliza de Picamillo directamente, y tras ella doblar punta Cabicastro para llegar a Portonovo, pero como vi que estaban disfrutando como niños pequeños, decidí alargarla un poco poniendo rumbo a punta Centolo en la Isla de Ons para que la pudieran ver de cerca. Navegamos pegados a la isla hasta el muelle donde, como siempre que sopla oeste, nos quedamos sin viento. Allí viramos hacia el este y realizamos el bordo mitad a motor y mitad a vela, y fue durante ese rato a vela, con el viento y el sol por popa, cuando se produjo un momento mágico, al menos para mi, cursi de mi: durante unos minutos todo el mundo estuvo callado oyendo el mar y sintiendo el viento. (Si alguno me lee y estaba pensando en la lista de la compra o en los puntos que le faltaban a su equipo para permanecer en primera que no me lo diga, prefiero vivir en mi romanticismo cursi).
Finalmente llegamos a puerto, ninguno mareado y todos con cara de haber disfrutado mucho con la travesía. Habrá más siempre que quieran. No quería personalizar demasiado este “post”, pero es que si no lo digo reviento: Gracias Alberto, Elena, Javi, Mari, Vanessa y Vero, da gusto navegar con gente que lo disfruta.

10 respuestas a «Da gusto navegar con gente que lo disfruta»

  1. Pero Carlos!! No sabes lo que me ha emocionado este post!

    MODO MOÑAS: ON
    Gracias, gracias todas las del mundo por el lujazo de paseo de Peregrina-ción, por el momentazo de sentirnos parte del mar y disfrutar de todo, por semejante compañía que no puede ser mejor, por tu paciencia al montarnos a todos aun a riesgo de escorar :-P, por las cervezas (la próxima vez corre de nuestra cuenta…los hielos mejor los llevas tú, jeje)…en definitiva por tener el gustazo de dejarnos haber compartido contigo estos días que han estado sensacionales. Da gusto con gente como tú por el mundo.
    Aquí tienes a unos grumetes que repiten experiencia fijo.
    MODO MOÑAS: OFF
    Qué manera de disfrutar, oye. Más gracias
    Besis, lobo de mar.
    Mari.

  2. Carlos, Carlos pufff. Eres la leche.
    Una persona maravillosa, nos regalaste no un paseo en barco, nos regalaste toda una experiencia.
    Disfruté como un niño, por un momento el tiempo y el mundo se pararon.
    Tres horas en un reloj, en mi alma duraran toda una vida. Imposible olvidar ese momento y tú con tu generosidad lo hiciste posible.
    Gracias amigo.
    Javier

  3. Jo, Carlos!!, se me ponen los pelos de punta!!, qué recuerdazo!. Sin duda fue un momento mágico… gracias por darnos la oportunidad de vivir algo así.
    Qué suerte tuvimos Mari y yo al "naufragar" en esos lares aquel fin de semana del final del verano… no sabes la cantidad de veces que nos los repetimos.
    Gracias emocionadas.
    Besos agradecidos, Capitán.
    Elena.

  4. Estoy sin palabras chicos!. Carlos lo has descrito tal y como yo lo vivi!. No tengo mas palabras que añadir salvo que muchisimas gracias!!!!!! como dicen ellos los grumetes estamo listos para repetir. Un fuerte abrazo! Un experiencia inolvidable!
    Vero

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