Reparando el enrollador

A la vez que revisaban el motor del barco, yo perpetré la gran chapuza en el enrollador con la idea de repararlo como hay que hacerlo una vez acabada la temporada de verano, la chapuza me permitió salir a navegar un par de veces, pero tras eso rompió el estay.
Corría ya bien avanzado el mes de julio y había que hacer algo para al menos poder salvar el mes de agosto. La chapuza consistía en unir los dos perfiles del enrollador con una chapa de aluminio exterior remachada. La verdad es que funcionó, pero no me fijé que al separarse los perfiles aquel fatídico día previo a San Juan, el de arriba había desplazado el disco separador de driza y estay haciendo que se enrollaran el uno en el otro. Tras dos salidas a navegar pasó lo que tenía que pasar, que se rompió el estay y se fue todo al carajo.
Salía yo con mi primo de la ría de Pontevedra a motor en búsqueda de algo de viento para navegar hasta la playa del Carreiro donde había quedado con el resto de la familia, al empezar a levantarse una brisita del NE izamos la mayor y al abrir el génova zas, estay “a tomar viento”. Rápidamente solté la driza de la mayor, pues corría peligro el palo, al menos mientras el puño de driza de la mayor estuviera por encima del enganche del baby estay en el palo. Luego, con ayuda del regalo de cumpleaños que ma habían hecho los amiguetes, una herramienta multiusos, desmonté el enrollador, lo apoyé sobre la cubierta y puse la driza del spi como estay. Tras eso, dimos la vuelta, fondeamos en la playa de Canelas y tratamos de darnos unos baños, tomar el sol, comer y olvidarnos de lo sucedido.

Encargué un estay nuevo a partir del roto, me salió por 23 euros, mucho más barato que el anterior, que había costado 50, y es que en esto de la náutica si no espabilas te hacen precio de potentado antes de que parpadees. Con la ayuda de mi sobrino Jesús desmontamos el enrollador, engrasamos el tambor, el “traveller”, y colocamos el nuevo estay distribuyendo los bujes a lo largo de los perfiles para que el cable del estay fuera centradito. Finalmente, compré por Internet un nuevo disco separador de driza para el tope del enrollador, ya que en mi tienda náutica habitual me dijeron que no lo había para dicho enrollador, y que si acaso tendía que cambiarlo, en fin, prefiero no explicar cómo fue aquella conversación porque tampoco quiero calentarme, pero tengo claro que mientras siga ese dependiente en la tienda, que ya me ha engañado o intentado engañar varias veces, no pienso volver por allí, y no porque no tengan buenos productos, que los tienen, sino porque no confío en él como asesor, que es el plus principal que tiene la tienda tradicional frente a la de Internet, pero no nos desviemos. La verdad es que iba de fábula. Sólo quedaba enganchar el estay en el tope del palo y ya estaba, listo para navegar.

Enganchar el estay no fue tan sencillo, toda la jarcia usaba el mismo bulón en el tope del palo por lo que iba a ser difícil hacerlo con el barco arbolado, por lo que optamos por desarbolar, cosa que a mi me permitiría cambiar el cableado eléctrico del palo, ya que estaba hecho un asco, y cambiar la luz todo horizonte del tope, pero de eso ya hablaremos en un próximo artículo.

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