Arbolar, trimar y probar

Con el palo y el enrollador reparados, tras un mes y medio de no ver la luz al final del túnel llegó el gran día, tocaba arbolar. Coordiné a las dos personas que me iban a echar una mano y quedamos en el puerto a primera hora de la tarde. Atamos el tope del palo a la grúa y lo levantamos para presentarlo en cubierta. El palo va posado sobre cubierta; en la misma hay una pletina vertical, en la línea de crujía con un agujero perpendicular a la misma en horizontal. La base del palo tiene un surco para posar el palo sobre la pletina y meter un tornillo por el mencionado agujero. Presentamos el palo y pasamos un destornillador por el mismo mientras afianzábamos el palo con los obenques, estay y backestay. El colocar el palo de manera que no se cayera fue relativamente sencillo, faltaba trimar. Durante el trimado surgieron problemas, pues alguno de los tensores estaba agarrotado, pero nada que con las herramientas adecuadas y una buena cantidad de aflojalotodo no se pudiera resolver.
Tras la operación de arbolado el barco recuperaba su aspecto, quedaba pendiente probar el nuevo cableado eléctrico y el enrollador tras la gran reparación que se había hecho. Un pelado rápido de los cables que había dejado colocados en el palo y su conexión al conector hembra sobre cubierta me permitió comprobar que tanto la luz de tope como el proyector de cubierta funcionaban correctamente. Para probar el enrollador del génova, colocamos la vela en el perfil del mismo sin problema ninguno, incluso subía mucho mejor que anteriormente, pues una de las cosas que habíamos reparado era la unión de dos de los perfiles que no encajaban bien al 100%. Con la génova ya izada la abrimos y cerramos un par de veces con resultado fallido, la driza se enrollaba en el estay, parecía que el disco separador de driza no estaba funcionando muy bien. Volví a subir al tope del palo mientras desde cubierta abrían y cerraban la vela y me fijé que el nudo del mosquetón que tiraba del puño de driza de  la vela estaba por encima del disco separador; con la mano subí el disco separador por encima de dicho nudo, con esa simple operación el enrollador empezó a funcionar correctamente.

Recogimos todo, limpiamos y finalmente llevamos de vuelta el barco a su plaza de amarre, estaba listo para salir a navegar, si por mi fuera, sería al día siguiente, pero la previsión del tiempo no estaba muy por la labor, el arbolado lo hicimos un viernes y hubo que esperar hasta el martes siguiente a que el tiempo mejorara. La espera había sido larga, pero parecía que el barco había quedado perfecto tras el mes y medio de reparaciones.

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