El Almirantazgo: “No todo va a ser regatear”

La vida del Peregrina es una batalla continua entre lo que su armador quiere y lo que su “almiranta” exige, y dado que recientemente me he hecho con unos maravillosos escoteros, detrás de los cuales llevaba tiempo, me parece que me toca atender a los requerimientos del almirantazgo. En su lista está: volver a poner la mesa interior, llevar las colchonetas al barco, arreglar los marcos de los metrcrilatos del camarote y volver a tener mesa para la bañera del barco.

La verdad es que no parece muy complicado todo, de hecho complejo no es, pero como en un barco viejo las cosas nunca son lo que parecen voy a hacer un pequeño resumen de lo que supone la inocente lista:

  • Mesa Interior: cuando rompió el palo, mientras metíamos cosas dentro con toda urgencia, el canto de la mesa interior se astilló, y posteriormente al meter el motor dentro se soltó la bisagra que unía las dos tablas que forman la mesa. La reparación es relativamente sencilla, pero hay que ponerse a ella. Seguramente consista en sanear con masilla de poliester o similar la zona donde van los tornillos y volver a colocarlos. El canto roto ya es otro cantar, tendré que recurrir a la siempre profesional ayuda de Carpiglob.
  • Colchonetas: Para llevar las colchonetas de nuevo al barco el primer paso es tener todos los cierres de los cofres, y si bien tengo todo, hay uno que en la anterior etapa del barco ya estaba bastante debilitado, y recientemente terminó de romper. Tendré que hacer uno nuevo. Por otro lado, hoy he dejado el complemento de la cama de proa en la carpintería para que lo barnicen cuando barnicen cualquier otra cosa. Luego por supuesto limpiarlas y darle algo de crema hidratante a la imitación de piel de la que están forradas, seguramente Nivea.
  • Marcos de las ventanas: esta es la tarea más complicada. Para renovar los marcos de las ventanas, lo primero es desmontar los metacrilatos y volverlos a colocar sellando muy bien toda posible entrada de agua, cosa que será complicada, pues llevan un porrón de tornillos. Para esta tarea aprovecharé la primavera, cuando pueda tener garantizados dos días secos y con tardes largas, pues quiero llevar los metacrilatos a casa para pulirlos con limpiametales. Luego, una vez colocados, habrá que sacar una plantilla de las ventanas y hacerles unos marcos.
  • Cortinas: quizá esto sea lo más fácil, la almiranta no hace más que decir: “tú piensa un mecanismo, dima cómo es, y de hacer las cortinas me encargo yo, dame las medidas”, así que habrá que dejar la pelota en su tejado.
  • Mesa exterior: la mesa exterior se usa mucho más que la interior. De la anterior etapa del barco, tenía una mesa que había comprado en un chino. Las patas, que eran de tijera de tubo continuo tenían las medidas perfectas, encajaban al milímetro en los surcos que llevan a los imbornales y le conferían gran estabilidad. El problema es que los tubos han acumulado bastante óxido y la tabla superior, que es DM forrado por una fina película plástica está bastante tocada. Llevé la mesa hoy mismo a la carpintería, y les pedí consejo. Al final quedó allí y me dijeron que no me preocupara, que le pondrían una parte superior de chapa marina, un poco más grande de lo que es en la actualidad, y sanearían el óxido. (Son unos artistas)

Dado que uno se conoce a si mismo, desde este mismo momento informo de que no tengo fe ninguna en que todo esto esté solucionado antes de verano; aunque a veces, uno se sorprende a si mismo.

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