El objetivo era terminar el recorrido

Al final hubo regata, sí, y volví de ella sin lesión alguna; eso sí, me sirvió para comprobar que no estoy recuperado del todo: hay posturas y movimientos que me cuestan.

Llegué a puerto con todos los pertrechos encesarios: las dos velas que me había traido a casa para secar tras la regata de Combarro, la batería y el cargador, y por supuesto la caja de herramientas. Lo primero que hice fue achicar la sentina, que con todo lo que ha llovido estas tres semanas estaba a rebosar: ¡4 cubos de agua! Aún así, quedó algo de agua en zonas de accesibilidad difícil, por lo que voy a tener que volver a hacerme con una jeringuilla bien grande para llegar hasta ellos. Tras eso, monté la batería y comprobé que la emisora volvía a funcionar sin problema.

Montemos toda la maniobra y nos pusimos en marcha. Decidí que izaríamos el foque en lugar del génova para yo no tuviera que forzar la rodilla si se levantaban rachas duras, aunque durante un momento, con el foque ya izado, dudamos si cambiar a génova.

No hicimos una salida buena, salimos por la boya y sin prioridad, lo que nos obligó a una virada para ceder paso a un barco, tras eso, hicimos un primer bordo hasta la baliza de desmarque bastante aceptable, luego, tras varias dudas, nos decantamos por izar el spi. No lo tenía claro, pues Jandro, que es quien monta siempre la vela, no estaba a bordo esta vez. Tardamos un poco más de lo deseable en montarlo, incluso tuve que ir yo a proa a ayudar a hacerlo, pero lo montamos bien a la primera. Luego, durante la izada, se me escapó a mi la braza y tuvimos el acostumbrado numerito hasta que conseguimos tener el spi correctamente trimado. A partir de ahí, navegamos hasta la Mourisca en 2 bordos a una media de 5-6 nudos, hicimos quizá la mejor trasluchada del spi que hemos hecho hasta la fecha.

En la Mourisca tardamos un poquito en bajar el spi, pero la izada del foque fue muy rápida. Fue un bordo raro, pues el viento era bastante irregular al principio, llevábamos velocidades de entre 2,5 y 4,5 nudos. A mitad del bordo teníamos que decidir si seguíamos el rumbo, alejados de Morrazán o nos metíamos al medio de la ría como proponía Ángel. Seguimos alejados de Morrazán y la verdad, fue una mala decisión. Deberíamos habernos metido al medio para luego ajustar mejor en la baliza. Como no lo hicimos, en el tramo hacia la boya tras la virada preceptiva, empezamos a abatir como nunca y perdimos la baliza, por lo que tuvimos que hacer un pequeño bordo adicional, que fue donde empezaron los despropósitos.

El ollado del puño de escota del foque es pequeñito, por lo que le había puesto un cabito donde atar las escotas. El problema es que ese cabitó rompió y se soltó la vela. Rápidamente arriamos el foque y volvimos a atar las escotas tan rápido como pude, de hecho, lo hice tan rápido, que como pudimos comprobar después, el de estribor lo hice mal.

Conseguimos izar de nuevo el foque y viendo que ya era imposible alcanzar a nuestros predecesores hicimos un último bordo más tranquilos; la verdad es que aunque no hubiesemos tenido el problema con el foque, tampoco hubiesemos podido alcanzar a nadie, pues el foque, tampoco es que rinda en exceso. Habrá que ver con los escoteros si mejora. Durante el bordo a meta, aprovechamos para tomarnos una crema de zanahoria calentita que llevábamos y que había traido Sergio, y un trozo del bizcocho del Hotel Abeiras de Ángel que empieza a ser una tradición a bordo.

Llegando a la meta, tuvimos que hacer un pequeño bordo para coger ángulo para entrar, y en ese momento, el nudo mal hecho, por hacerlo con prisas que habia hecho en la escota de estribor del génova se soltó y montamos de nuevo un numerito en la meta. Sergio, como pudo, agarró el puño de escota, y de esa manera tan poco ortodoxa recorrimos unos 20-30 metros, lo suficiente para coger ángulo y entrar en meta. A bordo del barco, el ataque de risa fue monumental, yo creo que nunca había visto a Ángel reirse tanto. Finalmente entramos en meta en 4ª posición a 30 minutos del Sempre Volve en tiempo compensado. Las condiciones de viento eran ideales para dicho barco en el día de hoy y estuvo intratable.

Entramos en puerto, y tras una poco ortodoxa maniobra de atraque, conseguimos dejar el barco en su sitio. Me molestó muy mucho hacer una mala maniobra de atraque, pues es una cosa que nunca hago mal. Ayer, me confié y entré demasiado rápido, además iba distraido adujando cabos, y claro, monté una buena. Menos mal que no hubo desperfectos.

Ya atracados, oí en la emisora del barco de al lado, que hablaban con otro barco que le decía al patrón del Squid que le habían ganado al Peregrina, a lo que apostillé yo: “A ver, eso tampoco tiene mucho mérito, no es como para presumir” entre risas… La jornada acabó en puerto, disfrutando del sol y tomando un merecido “chocolate de la derrota” con bizcocho.

El balance aún a pesar de los despropósitos es bueno, conseguimos terminar el recorrido, conseguí no hacerme daño en la rodilla, recientemente operada, y pasamos un muy buen rato a bordo.

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