Un día de vacaciones “bricolando”

Ayer, creo recordar, exponía aquí todas las cosas que tengo pendientes de hacer en la barco para que esté mínimamente presentable, y dado que hoy lunes tenía el día libre, mi mujer trabajaba, las niñas estaban en el colegio y no se movía ni una hora, cogí los bártulos de bricolar y me fui para el barco.

Un pequeño resumen de lo que hice:

Maderas:

Le di al marco de la entrada a la cabina, y ahora ya no desmerece al poner las tablas de cierre. También le di a los pasamanos de cubierta. Quedan pendientes las guías de la tapa de cierre y todo el listón de la regala, aunque ese va a ser más coplicado.

Iluminación Interior:

Volví a poner la bombilla que tomé de muestra en su sitio y permanezco a la espera de mis flamantes bombillas led.

Compás:

Nos miramos el uno al otro durante un breve instante y el resto del día nos ignoramos el uno al otro.

Luces de navegación:

Me asesoré de cómo sacar ese tornillo satánico. Me han recomendado que con una sierra de metal fina profundice la hendidura y lo intente.

Luz de tope:

Revisé la conexión cubierta-mástil y me quedé con el conector en la mano. El conector hembra tiene corriente, pero el macho está todo podrido. Ya he pedido uno.

Gel-coat de cubierta:
Dándole lasur al pasamanos se me derramó el bote encima de la tapa de la cabina por lo que ya os imaginareis como está. ¿no? Pues no, está impoluto, agua, kh-7 y mucho mucho cepillo y trapo. Mañana voy a tener agujetas en el brazo de tanto frotar.

Extras:

Añadí un enchufe de encendedor de coche estanco. Creo que ha quedado bastante bien.

Para un solo día no está tan mal ¿no?

Buenos propósitos para navidad

Quiero usar este post como una manera de obligarme a hacer una serie de mejoras en el barco: escribo esto porque me conozco y se que como no me exponga a la vergüenza pública, seguramente no haga ni la mitad de cosas que tengo pensado hacer.

Maderas:
He empezado por las tablas que cierran el acceso a la cabina. Les he dado como unas 500 capas de lasur satinado color nogal y la verdad es que el acabado tiene bastante buena pinta, como se puede ver en la foto.
La caña del timón también ha llevado lo suyo también, aunque con bastantes menos capas, por lo que estoy pensando si darle más o no. Esto lo consultaré con mi sobrino carpintero, a ver qué me dice.
Quedan pendientes los pasamanos y el marco de la escotilla, pero al requerir encintado y que no haya mucha humedad en el ambiente por lo que la cosa se va retrasando. Encintar además, implica retirar la silicona de la unión entre madera y gel-coat, y luego volver a darla por lo que me da una pereza infinita.
Iluminación Interior:
Esta es fácil, las luces led de los plafones de la cabina ya vienen de camino, y sólo tengo que desmontar los del camarote de proa para pedirlas. Eso lo hago yo “en dos patás”.
Compás:
Está pedido, pero su montaje va a ser más complicado de lo que a priori pensaba yo, pues el compás actual tiene un tornillo que no hay manera de aflojar (un tornillo satánico: mi eterno problema).
Además hay que pasar un cable para la iluminación del mismo. Tengo que buscar la manera de hacerlo y que quede presentable.
Luces de navegación:
Están pedidas las bombillas led, pero para la luz verde tengo el mismo problema de siempre: un tornillo satánico, pero este porque tiene la cabeza tocada. Supongo que podré apañarme con una Dremel o similar para marcarle la cabeza y desatornillarlo.
Luz de tope:
Este es más jodido. La luz no va, y no se si es porque está fundida, o porque el conector del palo a cubierta está hecho un asco. Siempre e olvido de ir al barco con el polímetro. En cualquier caso, si hay que cambiarla, habrá que subir al palo, lo que implica pedirle a alguien que lo haga, pues 100 Kg a 8 metros de altura con una manga de 2,25… pues como que no.
Batería:
Viciadísima, apenas da para transmitir en alta y ni de coña para el piloto automático. Este es un problema de pasta, por lo que no debe tenerse en cuenta.
Gel-coat de cubierta:
Tiene cantidad de toques pequeños para reparar, pero para eso necesito a alguien que haya trabajado un poco con fibra de vidrio y me aconseje. En latabernadelpuerto.com me han indicado qué usar y cómo hacerlo, pero no es lo mismo que te digan como se mata a un cerdo y como se despieza que hacerlo uno mismo con la primera herramienta que uno encuentre a mano. Es como matar al cerdo con una azada y despiezarlo con un cortasetos, no se si me explico.

Reparando la mesa interior

La mesa del barco, a pesar de tener una buena apariencia, dejaba un poco que desear. La tabla mostraba el paso de los años, tenía alguna mancha, algún toque, la bisagra estaba toda oxidada por el paso de los años, las cuñas para mantener la mesa abierta tenían algo de holgura, etc. por ese motivo pensé en que en algún momento tendría que arreglarla. Lo que si hice, fue cambiar la bisagra, pensé que simplemente con eso la mesa quedaría reforzada.

Unos días después una de las peques se apoyó sobre la mesa y los tornillos de la pieza que engancha la mesa cedieron en la madera. Había que arreglarla, así que consulté a un carpintero, muy aficionado a la náutica y me dijo: “tráete la mesa por aquí y vemos lo que podemos hacer”.

La primera tarea era decidir si aprovechar la mesa actual o no, y la decisión fue afirmativa, aunque habría que decidir cómo solucionar el problema de los tornillos que se habían soltado. Optamos por poner tornillos pasantes con tuercas dentro de la madera y luego poner una lámina de formica por encima para rematar la mesa.

El primer paso fue retirar todos los tornillos existentes: al retirarlos hicimos un poco de estropicio en la parte superior de la tabla de la mesa, pero ya contábamos con eso, como íbamos a rematar la mesa con formica, no nos preocupaba en exceso.

Tras retirar toda “la tornillada” tocó lijar. De esa manera desapareció todo rastro de barniz anterior, manchas de humedad y óxido etc.

Con un taladro avellanamos la madera para que las tuercas, con antiaflojamiento por supuesto, entraran en la madera. Tuvimos que dejar espacio para que entrara la llave de tuercas y poder apretar, pero estaba previsto. Metimos los tornillos y ajustamos las tuercas, colocando los herrajes de la mesa.

Uno de los tornillos del pasador, agarraba en el marco de la mesa, por lo que volvimos a poner el tornillo original en su sitio.

Con una radial, cortamos los sobrantes de los tornillos.

Con masilla de poliester de dos componentes, rellenamos todos los huecos de los tornillos.

y lijamos para dejar la superficie preparada para pegar la lámina de formica.

Cortamos la lámina de formica a medida y mediante pegamento de contacto (cuidado porque coloca que no veas si no se tiene cuidado) la pegamos a la mesa tapando todo el estropicio que hicimos al poner los tornillos pasantes.

Finalmente aplicamos un cordón de sika para rellenar el espacio entre la formica y el reborde y eliminamos el sobrante con una trencha y un paño humedecido en acetona.

Finalmente así quedó la mesa, sólo quedaba encintar el metal y la formica y barnizar.

Llegada, al agua, y primer problema

Debido a la llegada del barco, tuve que prolongar mis vacaciones de Semana Santa durante dos días, para así poder recibir al barco y dejarlo todo listo. Pero no fue todo tan sencillo como yo pensaba. Un amigo se me ofreció para ayudarme a arbolarlo y trimarlo, pues él ya lo había hecho con el suyo en tres ocasiones, su barco es exáctamente igual al mio, y me convenció con una frase lapidaria. “¿Pagar porque te hagan una cosa que podemos hacer entre los dos? Ya tendrás tiempo de pagar, si te gusta la vela: estás jodido

Bajamos el palo del barco y lo posamos en el suelo, el travel-lift levantó el barco del camión y lo dejó en el agua, y mediante cabos llevamos el barco hasta el pantalán más cercano, donde colocaríamos el motor y el palo.

Colocar el motor no tuvo ciencia, sólo hubo que hacer un poco de fuerza, pues un motor de 15CV ya va pesando lo suyo. Tras eso, abrimos el mismo, y comprobé el nivel del aceite, y me fijé en que el motor estaba aún más limpio por dentro que por fuera, y no digamos ya el aceite, hicimos una prueba de arranque con éxito, (¡A la primera!), y centramos nuestra atención en el palo.

Ahí apareció el primer problema: El estay interno del enrollador, en el tope del palo tenía dada una vuelta sobre si mismo, y además tenía un par de décimas rotas. Mi amigo, me aconsejó entonces no montar el palo, era preferible cambiar el estay, para lo que primero había que cambiar el actual. Para eso, él mismo, se ofreció a desmontar el enrollador un facnor 100 del año del catapún, (sacar remaches, desmontar perfiles etc.), cosa que hizo unos días después.

Sacamos la vela del enrollador, la doblamos y la metimos en el camarote. Tras eso, dejamos el palo apoyado sobre unos tacos de madera en un sitio vigilado del puerto, y llevamos el barco a su plaza de amarre, no sin antes hacer una revisión/inventario de todo lo que había dentro.

Era el primer día de mi vida en el que tenía barco, y lo tenía amarrado al lado de casa, pero sin palo! La verdad es que fue una gran decepción para mi, y debido a mi desconocimiento acerca del tema del enrollador, la preocupación era grande, así que puedo decir, que mi primer día como armador y con el barco “en casa” fue bastante frustrante. Y así sería durante unas semanas hasta que todo se solucionó, no sin antes más preocupaciones, pero esa es otra historia.

Despedida de Cambrils

El transporte del barco se hizo por tierra, dada mi experiencia a la caña, y el tiempo que haría falta para dar la vuelta a la peninsula navegando, era lo más aconsejable.

Contraté a la empresa en la que el anterior propietario mantenía el barco, Portman Náutic de Cambrils, para “empaquetar” el velero, esto es: desarbolar, retirar motor y meterlo en el camarote, colocar el palo sobre la cubierta y asegurarlo para el transporte, llevarlo al travel del Club Náutico de Cambrils y cargarlo en el camión del transporte. Todo esto supuso un coste de 250 Euros aproximadamente, desconozco si es un buen precio o no, pero es lo que había, no dispuse de tiempo para alternativas, y menos para hacerlo desde más de 1000 km. de distancia, los empleados de esa empresa ya conocían el barco y me pareció la mejor opción. El el trabajo se hizo bien, aunque con una pequeña pega que luego ha supuesto un problema un mes y pico después, y es que deberían haberme enviado una serie de fotos de cada uno de los elementos clave de la jarcia para que no hubiera duda ninguna a la hora de volver a arbolar la embarcación, pero eso ya lo contaré más adelante.

El  3 de Abril de 2012  el barco era cargado en un camión de la empresa Cepelludu y salía en dirección a Cantabría, donde pasaría la semana santa, al ser la central de la empresa de transporte, para partir desde allí hacia Galicia el 9  de Abril de 2012. Comenzaba la peregrinación.