Traspasando el mejor barco del mundo

Si quieres ir a Cambrils a ver un barco desde Galicia, la mejor opción es coger un avión a Barcelona y una vez allí, si no es como en mi caso, que un antiguo compañero del cole se me ofreció a a llevarme, hay que alquilar un coche o algo así. Hacía ya varios años que no visitaba Barcelona, la verdad es que tenía ganas a ver a los pocos antiguos compañeros del cole con los que 20 años después aún mantengo el contacto. Llegué a Barcelona sobre las 11, y a las 12’30 estaba subido en el Puma 23 que había visto a través de Internet.

Su dueño, evidentemente, lo había limpiado y ordenado bien para causar una buena impresión, así que habría que abrir bien los ojos, recordé la lista mental que llevaba con todas las cosas que debía revistar: jarcias, winches, escotilla (el sellado necesitaba un cambio porque empezaba a cuartearse), estado interior, maderas, elementos de seguridad, estado general de la jarcia de labor, velas, sentina, etc. Todo cuadraba, hasta la sentina apenas tenía agua que además de muy baja salinidad (las guarradas que uno llega a hacer).

Como todo estaba hablado, sólo hubo que firmar el contrato que mi abogado había preparado antes del viaje, las condiciones entre otras, eran el pago de la mitad en efectivo a la firma del contrato, y la mitad al recibir el barco en destino vía transferencia. El vendedor se comprometía a la custodia de la embarcación hasta que yo enviara un transporte para recogerla, manteniendo hasta la fecha el seguro, pantalán, etc. Cerré con la empresa que le llevaba el cuidado del barco el “empaquetado” de motor y mástil para el transporte, y nos despedimos. Acababa de convertirme en armador y mis amigos estaban de suerte: acababan de adquirir el mejor barco del mundo.

Un candidato serio

Tras la primera decepción con mi primera visita y que se me escapara la ganga del Puma 26 mi búsqueda volvió a centrarse en la zona de Galicia, pues el coste del transporte limitaba las posibilidades de lo que podía encajar en mi presupuesto.

En cartera tenía varias opciones, un fletcher de 7 metros en la zona de La Coruña que tenía bastante buena pinta, un motor Mercury de 4 tiempos de 15 caballos, electrónica nueva, aunque al parecer necesitaba un repaso importante a las velas, pero que se iba de precio, en Vigo un Puma 23 al parecer: “con necesidad de un repaso”, que al final, tras verlo, concluí que era una locura de trabajo y otro Puma 23 en el puerto de Sada que vendría sin motor, pues el propietario quería conservarlo y que al tener que comprar un fueraborda, disparaba también el precio aunque estaba bastante bién de precio. Vi también un Elvstrom 25 de regatas, pero no me servia, el interior era escaso y estaba bastante hecho polvo, aunque todo lo demás estaba bastante bién.
En total, llevaba vistos ya 8 barcos y empezaba a cundir el desánimo, por lo que amplié el radio de búsqueda a toda España y el presupuesto hasta 7.000, con la intención de regatear, por supuesto. Aparecieron entonces barcos más que interesantes, uno de ellos, el que al final sería el elegido.
En cuanto lo vi, me puse en contacto con el vendedor, que resultó ser una persona más que razonable y que me envió los papeles del barco para que realizara yo mis comprobaciones así como fotos del interior y del exterior del barco. La pinta la tenía bastante buena, y era el primero de todos los que había visto con ITB en regla, pero eso no justificaba aún un costoso viaje hasta Cambrils (donde estaba el barco), para verlo en persona. Necesitaba que algún experto en la zona me ayudara. Gracias de nuevo al foro de La Taberna del Puerto, pude localizar un experto en la zona, que muy amablemente revisó el barco por mí diciéndome que el barco estaba en muy buenas condiciones para los años que tenía, pero que antes de 5 años había que hacerle un tratamiento anti-ósmosis, aunque al venir el barcoa aguas más frias y menos salinas, pordrían ser más años. Fue un jarro de agua fría, ósmosis, es como si te dicen que tienes cáncer por lo que tenía entendido, aún así no cundió el desánimo, volví a Internet y a documentarme y pedir consejo.
Tras documentarme y con el desánimo campando a sus anchas hablé entonces con el almirantazgo que llevaba varios días dando muestras de echarse atrás en us “permiso” y le expliqué la situación, una vez más me dejó descolocado: “Vamos a ver, tenemos una nave disponible donde puedes bricolar en el barco lo que quieras, y sinó en la finca de casa, yo no veo que sea un problema”. Recordé entonces los posts en La Taberna del Puerto de argonauta3, un insigne miembro de la taberna y una eminencia en el tema de la hidrólisis. Recibí un apoyo también en forma de mensaje en el mencionado foro:

Hola Carlos
Desde mi punto de vista, si tienes una nave disponible, el barco te llega en camion y eres algo mañoso y con tiempo para hacer el trabajo: ADELANTE. No hay nada más gratificante que hacer el trabajo bien hecho uno mismo. Asi aprenderas como es el barco, y sabras todo acerca de el.
Aprovecha la nave y mira a ver si has de pintar la obra muerta, repasar cubierta, y hacer todos los trabajos que sean necesarios para que cuando vaya al agua no tengas mas pegas que las lógicas del mantenimiento.
Si ha ajustado el precio, consulta cuanto te costaria el repaso del tema de la hidrolisis con aquellos que lo hayan hecho (hay mucho tema al respecyo en este foro) y lanzate
Muchas suerte

Hubo también opiniones en contra, pero me sorprendió que fueron muchas menos que las a favor, de hecho sólo hubo dos en contra, y ambas basadas en falacias acerca del tema ósmosis-hidrólisis. La conclusión a la que llegué es que ese tema tan temido de la ósmosis-hidrólisis es mucho menos grave de lo que la gente piensa. Tiene arreglo, y no tiene por que ser caro. Es además un problema mucho más grave en barcos recientes que en barcos antiguos ya que los cascos ahora son mucho más finos que los de los 70, donde no se calculaba todo sino que se hacían a ojo de buen cubero: “si no estaban seguros, daban más capas y a correr”, motivo de la durabilidad de los barcos de aquella época.
Tras meditarlo con la almohada durante un par de noches me decidí y me puse de nuevo en contacto con el vendedor tras hacer mis números, incluyendo una estimación de por cuanto se podría liquidar el barco: motor, velas, uso, vhf con dsc nuevo para saber que oferta hacer. Le expliqué que con el transporte se me iba un poco de precio y los pequeños detalles que había que reparar, y convino en rebajar el precio el mismo sin que yo dijera nada. En ese momento fijamos el precio de venta, con el papeleo y el transporte todo quedaría dentro del presupuesto límite holgadamente, pero que estaba condicionado a mi visita para revisar el barco y a la información que tuvieran en Capitanía del mismo.
Con todo listo, compré un billete de avión para ir a verlo y cerrar el trato si me convencía. ¿Volvería a casa con barco?

El segundo se escapó

Una de las cosas más frustrantes a la hora de realizar una compra de cualquier objeto de segunda mano es el creer haber encontrado una ganga y que alguien se te adelante. Eso fue lo que me pasó con el segundo barco en el que me fijé. Me pareció demasiado bonito como para ser cierto, y resultó que al final no lo era.

Como ya comenté antes mi presupuesto se limitaba a los 6.000 Euros, por lo que en mis búsquedas, a parte de veleros destartalados sólo aparecían Mcgregors, Vivacitys, algún Soho, todos alrededor de los 20 pies, y sólo de vez en cuando algún Puma 23 y esporádicamente, algún 8 metros de regata con el interior destrozado. Mi búsqueda transcurría entre mails y llamadas telefónicas en las que pedía información, fotocopias de la documentación, y en algún caso visitas a Capitanía para obtener algún dato más. No encontraba nada que pudiera interesarme de verdad, pero un domingo apareció ante mi un anuncio dado de alta ese mismo día. Era un Puma 26 ¡por 5.000 Euros! y estaba en un varadero de Alicante.
Mi primera intuición me decía que desconfiara e ignorara el anuncio, no era la primera ganga que encontraba y que luego se convertía en un “ese ya está vendido, pero tengo otro que está muy bién por sólo 3.000 Euros más” y la verdad es que casi lo hago, pero al final me puse en contacto con el vendedor para solicitarle más información. Un 8 metros por 5.000 euros, una de dos, o está hecho un asco o su dueño tiene verdaderos problemas económicos para mantenerlo. Su respuesta fue la siguiente:

Te amplío información:

El estado general del barco es bueno. El Casco no tienen osmosis porque llevamos sacandolo todos los años para limpieza de obra viva y patente. Ahora le toca sacarlo de nuevo. El motor es nuevo (del 2003) y con solo 127 horas.
La última ITB se pasó en el 2003 así que tenía que haberse pasado en el 2008 y no se hizo. Tiene una emisora de VHF nueva pero el cable que va a la antena está roto cambiando el cable la emisora volverá a funcionar. El material de seguridad está al día. Es para zona 4 (12 millas) y 6 personas. Tiene sonda y corredera. Tiene un WC quimico nuevo.
El precio es definitivo y todos los gastos de cualquier indole necesarios para el cambio de titular son por cuenta del comprador. El precio es una autentica ganga. Si miras por internet, los Puma 26 de mismas características están entre 15.000 y 20.000 Euros.

Lo medité durante un día y le contesté lo siguiente:

Estoy muy interesado en el barco, de hecho ya tengo hechos contactos para el posible transporte del mismo hasta Galicia, pero quiero ser muy franco: como en todas las gangas, un precio tan bajo me hace desconfiar, por lo que me gustaría saber cual es el motivo de ese precio tan bajo. Estoy viendo otro velero también el El Masnou con un precio similar y me han dicho que tiene ese precio porque ahora viven en el extranjero y se quieren deshacer del barco lo antes posible, que para ellos ahora es un problema.
¿Tienes fotos del interior? ¿En qué estado están las velas? ¿Hay que hacerle algo para poder pasar la ITB?
Si estuviera más cerca ya lo habría ido a ver, pero me temo que necesitaré más información para justificar atravesar la península para ver un barco, ante la “autoridad competente” que tras años de insistirle y en un ataque de enajenación mental transitoria, me ha autorizado a comprar un barco.

A ese correo electrónico ya no hubo respuesta, por lo que decidí contactar con él telefónicamente, y ahí vino el mazazo. Me dijo: “ya lo he apalabrado, una persona me ha pagado una fianza, lo siento”. Nunca sabré si se trataba de una buena operación o no, pero el hecho de que el barco se vendiera en 3 días desde la publicación del anuncio me dejó un poco chafado, aún así, el ánimo no decaía, tenía otra opción en El Masnou, aunque de ese no tenía muchas esperanzas, pues era un anuncio con bastante tiempo. ¡Había que seguir buscando!

El primero: un desastre

A la hora de comprar un velero, sobretodo si es de segunda mano, todo el mundo te dará el mismo consejo: “Hazlo con calma, una compra precipitada se puede convertir en una pesadilla”, cosa que me hacía pensar a mi: “Si, ya, ¿y si se le pasa la enajenación mental transitoria al Almirantazgo qué?. Así, que de una manera calmada, pero intensiva me puse a la búsqueda de un velero.

Como ya mencioné en un post anterior, el primer barco que miré fue un Puma 23 que anunciaban en Internet y que se encontraba en el puerto donde pretendía tener mi nuevo flamante barco, así que ni corto ni perezoso me puse en contacto con el vendedor, que me informó de que había dado aviso a los marineros del puerto de que iba a ir a ver el barco, y que me dejaran hacer lo que quisiera: arrancar el motor, entrar en la cabina, probar todo vamos, me dijo también que no me fiara del aspecto de las velas xq tiene un juego nuevo sin estrenar en casa que acompañaría al barco, que incluso si quería, que lo metiera en el travel y lo levantara, que él no tenía tiempo y que no quería tener que estar constantemente yendo a enseñarlo. Además me dijo que el barco tenía que pasar la ITB. Mal empezamos, yo pensé, pero aún así le pedí una copia de los papeles del barco.
Lo primero fue mantener una pequeña charla con los marineros del puerto para ver de qué me podía enterar, y vaya de lo que me enteré: al barco le había estado entrando agua a base de bién por la escotilla de proa y que lo habían achicado cuando el agua tenía ya unos 30 cms por encima del suelo del camarote. Me explicaron que el barco en verano se fondeaba en una boya y que durante alguna seca veraniega había tocado con la orza en el fondo, que se oía por la noche tembar el palo cada vez que tocaba. El interior, estaba que metía miedo y la cabuyería estaba bastante vieja, las barandillas de popa sueltas, de la escalerilla quedaba la mitad, y así bastantes más problemas.
El barco disponía de motor intraborda, que por cierto, estaba apoyado en unos tacos de teflón (menuda vibración debía transmitir al casco) y que era más grande que el hueco reservado al motor, por lo que habían cortado la fibra interior para hacerlo entrar a pesar de que en los papeles estaba despachado con un fueraborda.
A través de La Taberna del Puerto me indicaron lo siguiente, que hizo que descartara el barco automáticamente:

Comentario 1:

¡Rarrrrrrrooooorarrrrrrrooooo! Si no va para intentar venderlo es posible que no haya pasado por alli en meses o en años.

Comentario 2:

Ya me parecia a mi buen precio de salida.
El tema del motor es muy delicado, y te lo digo por experiencia: yo remotorice mi barco con uno de segunda mano, y has de pedir autorizacion a capitania hasta para desmontar el motor, darlo de baja (en este caso al ser fuera borda no hay pegas) pero el que montas ha de tener la baja y libre disposicion, que es lo que autoriza administrativamente a poder montarlo.
Luego no se si habra pegas con el hecho de que el barco esta despachado con un fueraborda y le han puesto un introborda: es posible que te lo tenga que firmar una nautica autorizada, si el barco es moderno necesitaras la ficha del modelo que certifique que se puede montar un intraborda…
Si no te lo dan despachado con el motor, es muy arriesgado, y en una inspeccion te puedes quedar con barco y sin despacho.
Asegúrate antes, que creo que te la juegas.

Comentario 3:

Hombre, eso de que no esté el armador durante la visita, me suena a que no le podrás preguntar las dudas que te vayan saliendo. Desde luego, y es de perogrullo, mayor información sacarías con él a bordo, pero bueno….
Lo del motor  con la ITB, malo.

Comentario 4:

Si me atreviese a recomendar algo: PACIENCIA.
Es sabido que cuando una puerta se cierra, se abren dos ventanas.
A mí me pasó con dos plantas bajas: trato cerrado y precio acordado. En los dos casos se echó atrás el dueño.
Creía que era una maldición o algo así. Seguí alquilado ¡DOS AÑOS MÁS!
Me llamó un conocido que sabía de mi interés, diciendo que le parecía, que creía, ese mismo día me presenté allí y compré mi bajo; Mejor situado, más alto y bastante más barato.
Hace doce años. Aún bendigo al colega que me dio el soplo y a los propietarios rajados que antes maldije.
Me parece que para esa eslora 6000 euros tal y como está la cosa no es descabellado.
Perdón por el tocho y suerte en la compra.
Bon vent!!

Con ya la decisión tomada de abandonar la compra del citado Puma 23, volví a Internet a la búsqueda de nueva “presa”, y encontré ¡¡¡un Puma 26 en Alicante por 5.000 Euros!!! No podía ser, tenía que tener alguna pega. Aún así me puse en contacto con el vendedor, pero este artículo ya va quedando largo, así que dejaré para otro.

Autorización del Almirantazgo

El deseo de convertirse en armador, es una cosa con la que llevo bastante tiempo conviviendo, y el Almirantazgo siempre ha sido consciente de ello, pero también ha sido un inteligente jugador de poker que ha sabido durante mucho años mantener ese deseo fuera de lo que podríamos llamar factible. A veces con un “acabamos de ser padres, es pronto para eso aún”, “es mucho dinero, y ahora tenemos muchos gastos”, “vivimos a 170 kms, no es práctico”, “para el año vamos a hacer obras en casa, hay que ahorrar” o un demoledor “¿Pero primero no deberías sacar el PER?”

Con el tiempo, tras sacar el PER y dar mucho dar la lata, y los que me conocen en persona saben que a dar la lata y ponerme pesado pocos rivales en el mundo tengo, sin que yo me lo esperara, el Almirantazgo, un día me habló de esas obras que desde hace 4 años vamos a hacer el año que viene: “Mira, ¿por qué no compras el barco ahora? porque cuando hagamos las obras en casa nos vamos a fundir todo lo que tengamos ahorrado, y no habrá para el barco, pero al revés no tiene por qué ser así, ya reduciremos algo de la obra que no sea tan necesario y punto, eso sí, no te puedes gastar más de 6000 euros incluyendo todo.”
Evidentemente, los ojos me brillaban como los de un niño en la Cabalgata de Reyes, tenía que aprovechar el momento, no fuera que el ataque de locura temporal transitoria que le había dado al Almirantazgo se le pasara y volviéramos a las frases demoledoras.
Ese día empezó la batalla por encontrar un barco, y esa batalla empezó en Internet, mi primera opción era buscar barcos por mi zona, pues los gastos de transporte podían hacer subir mucho el precio. Recuerdo que el primer anuncio que encontré fue este: Velero Puma 23 – 5.500 EUR, pero eso ya es otra historia.